dissabte, 6 de setembre de 2014

Peregrino, extranjero, viajero, turista

En la Roma antigua, peregrino era sinónimo de extranjero, lo que implicaba también que no estaba sujeto a las leyes, los dioses y los tribunales de la Ciudad, de la polis. Se hicieron necesarias nuevas normas y tribunales especiales para esos no ciudadanos.

Con la cristianización, peregrino comenzó a cambiar de significado. Todo cristiano era ahora un extrajero en este Mundo, pues esta, la vida perecedera no era la eterna y perfecta, sino meramente transitoria. La Patria era celeste, la vida terrestre un viaje.

Paulatinamente apareció en el cristianismo, como antes y después en otras tradiciones religiosas, el viajero de motivación religiosa, aquel que visitaba los lugares santos. Este tipo de viajero, que renunciaba a las comodidades de su casa y era extranjero que dependía de la benevolencia ajena durante el trayecto, pasó a ser el peregrino por excelencia.

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