diumenge, 14 de desembre de 2014

Conclusiones de mi trabajo titulado: Situación de las mujeres musulmanas y del feminismo islámico en Irán, España y Turquía

El feminismo musulmán establece claramente que las mujeres no han sido víctimas de su religión sino por parte del sistema patriarcal que se ha encargado de interpretar los significados religiosos. Esta postura es la que hace al movimiento diferente a los demás feminismos, especialmente el de Occidente. No se puede categorizar el feminismo musulmán como uno de índole homogéneo, ya que se ha ido desarrollando según las particularidades de cada país. Estas experiencias deben servir para fortalecer el movimiento de forma internacional.
El mundo occidental puede ver a la mujer musulmana diferente en su forma de vestirse, de ver el mundo, creencias y mentalidad, pero para no pecar de etnocentrismo debe reconocerle el derecho a la diferencia y a la libertad de elección. Las feministas occidentales han criticado el feminismo musulmán ya que entienden que la religión ha sido el mayor opresor de las mujeres. Por tal motivo, ellas creen que es una contradicción este movimiento. Las feministas musulmanas deben enfocar a estudiar las críticas constructivas para su fortalecimiento, pero sin dejar a un lado que sus derechos deben ir por encima a cualquier idea. Esta búsqueda de igualdad debe sustentarse en lo que ellas propiamente entienden qué es lo correcto, sin amedrentar sus creencias ni la de las demás personas.  
Al movimiento feminista musulmán le queda mucho por hacer, especialmente en Irán, donde culturalmente y legalmente se ve muy marcada la desigualdad de género. Pero no es momento de echar culpas, sino de actuar. Para poder lograr las metas de la igualdad deben enfatizar en la educación, que es la base de la sociedad. Debe ser una enseñanza basada en su realidad pero que busque la equidad de género desde los grados más pequeños. Además, deben continuar identificando las herramientas viables para alcanzar una sociedad más justa. El movimiento además de seguir trabajando para llegar a más mujeres musulmanas, que en gran medida son la transmisora de la fe y la cultura, debe buscar integrar hombres. De este modo, fortalecería en gran medida su búsqueda de la igualdad.
Un movimiento feminista fortalecido a nivel mundial sería aquél que se nutre de las diferentes luchas de mujeres. Se ha visto su integración en congresos, como los celebrados en España. Además, gracias a la acción de feministas musulmanas ha habido algún acercamiento al de Occidente, como quedó demostrado a través de las diversas publicaciones de la revista Zanan. Esta relación debe continuar creciendo para que ambos movimientos se fortalezcan y, sobretodo, se nutran mutuamente.

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